La guarida de El Último Juglar

 “La casa de Arreola expone fotografías, cartas de colegas, dibujos, pinturas, libros y objetos originales del autor”

 

La casa donde vivió Juan José Arreola en Zapotlán el Grande es ahora un centro cultural. 

La guarida de El Último Juglar, Juan José Arreola (1918-2001), está en Zapotlán el Grande, muy cerca del centro, aunque hay que subir una larga cuesta hasta llegar a la prolongación Pedro Moreno, una vía estrecha y empedrada, ubicada en el fraccionamiento Lomas del barro.

Ahí, tras pasar la reja y la fachada de piedra, una escultura en tamaño real del autor de “Confabulario” da la bienvenida a los visitantes a este centro cultural que en 2015 cumple 8 años de haber sido abierta a la población.

Una de las primeras frases que ven quienes visitan la última morada del escritor de Zapotlán, es de Julio Cortázar: “Me asombra lo que usted es capaz de conseguir con tan poca materia verbal”.

Entre cuadros, cartas de grandes escritores dirigidas a Arreola, entre ellas misivas de Borges o Cortázar, así como su característica capa, y ediciones de sus libros en distintos países, el visitante se puede dar una idea general del universo de uno de los escritores jaliscienses más importantes del siglo XX.

“Que yo sepa, Arreola no trabaja en función de ninguna causa y no se ha afiliado a ninguno de los pequeños ismos que parecen fascinar a las cátedras y a los historiadores de la literatura. Nació en México, en 1918, pero pudo haber nacido en cualquier lugar y en cualquier siglo”, se lee en la pared esta frase de Jorge Luis Borges. 

Desde la terraza de la Casa, una especie de laberinto con espacios íntimos diseñados por el mismo escritor, se tiene una de las mejores vistas al centro histórico de Zapotlán. 

Sobre un pequeño ático, al que se llega a través de unas escaleras de madera, está la oficina de Orso Arreola, hijo del escritor y administrador del espacio.

“Cada vez la gente está conociendo más este espacio, tanto por turistas como por la gente local”, afirma.

El espíritu del autor de “Varia invención” está presente en su antigua biblioteca, en su estudio personal donde se conserva su escritorio, su silla, su mesa de ajedrez, y algunos dibujos y pinturas realizadas por amigos suyos. Así como una ventana que dota al espacio de la luz natural para trabajar.

“Soy autodidacta, es cierto. Pero a los doce años y en Zapotlán el Grande, leí a Baudelaire, a Walt Whitman y a los principales fundadores de mi estilo. Papino y Marcel Schwob... Y oía canciones y los dichos populares”, se lee en el texto de introducción a la exposición permanente.

La entrada a la casa no tiene ningún costo.

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