El Mercado Corona sigue bien puesto

Los locatarios reubicados del Mercado Corona piden que la gente los apoye comprando en su nueva ubicación frente a la Preparatoria Jalisco

Tradición que no muere: “Las ventajas del mercado sobre el supermercado: trato cercano con el cliente, calidad y mejores precios”

Irma Leticia Solís (local 0004 A)  llegó al Mercado Corona hace 39 años para trabajar en un local de flores. Ahora tiene tres. El negocio se llama Flores Lolita. “Tenía 15 años cuando comencé”.

Ahora, lucha por mantener viva la tradición. A unas pocas cuadras de la Plaza Agustín Rivera, donde fueron reubicados una gran parte de los locatarios, yacen las ruinas del Mercado Corona, que sufrió un incendio el pasado domingo 4 de mayo.

Con nostalgia, Irma recuerda cómo ha cambiado su vida en pocas semanas. “Ayer gané 45 pesos en todo el día. Normalmente, ganaba un promedio de tres mil pesos. Aquí hacemos centros de mesa, arreglos para regalo, coronas para funerales, lo que el cliente pida”.

Una buena parte de los 500 locatarios tiene varios años, decenas incluso, vendiendo productos en el mercado. “Comencé a los nueve años a trabajar en esta taquería. No alcanzaba la mesa. Son 24 años en total. Siempre como empleada”, dice Estela Covarrubias, colocada en la esquina de Reforma y Zaragoza, donde un letrero en el puesto 0151 C anuncia una promoción de cinco tacos al vapor por quince pesos.

La noche anterior una lluvia se coló por las carpas y dañó varias cajas en el área de herbolaria del mercado. “Nos falta luz, gente, muchas cosas. Pero le echamos ganas. Yo tengo desde los nueve años aquí. Ahora tengo sesenta”, dice Ignacio Herrera desde su puesto de fresas (0122 C) en el área de frutas y verduras. “El medio kilo cuesta 10 pesos. Pero son fresas de mucha calidad. En un supermercado quizás cuesten lo mismo, pero duran menos de tres días. Estas fresas son de Zamora y se pueden comer hasta una semana después si se refrigeran”.

Los precios bajos es una de las principales ventajas que tienen los mercados sobre los supermercados. Eso y el trato personal del vendedor que muchas veces conoce al cliente y sabe cómo le gustan las cosas.

“Yo vendo el kilo de manzana a 24 pesos. En otro lugar puede costar el doble”, afirma Martín Anguiano Ramírez sentado frente a su puesto, el 0119 C. Él mandó hacer un mueble de madera especial para este local. Pero no todos han tenido los recursos para gastar en mejorar sus puestos. Ignacio por ejemplo, tiene una pila de cajas de madera donde expone sus productos. “Y tengo esta báscula que tenía en mi casa. Es antigua pero es muy buena. Las otras dos que tenía se perdieron en el incendio”.

Todos los comerciantes repiten la misma consigna. Quieren que más personas vengan a consumir aquí. Es la mejor manera de apoyarlos, dicen, mientras se construye el nuevo mercado. “Está muy solo, queremos que vengan”, dice Rosa María Rodríguez, quien en su local númer 567, vende a 12 pesos el cuarto de kilo de nopal. También vende miel, verduras y camote. “Pruébelo, está riquísimo, mejor del que se pueden encontrar en cualquier otra tienda”.

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